Estas en: Inicio » Opinion » Todos somos iguales – Ángel Bernao Berruguete – Ed. 389

Todos somos iguales – Ángel Bernao Berruguete – Ed. 389

Mentira. ¿Qué es eso de que todos somos iguales? Vamos a ver: hay gentes buenas, malas, regulares y otros. Hay gentes ricas, pobres y otros. Hay gentes bien educadas, mal educadas y otros. Hay personas, que no gentes, humildes, sencillas y otras, así como también existen humanos egoístas, avaros, envidiosos y no quiero alargar más la lista.

Mi creencia se basa en la actitud de cada persona, independientemente de otras diferencias o disquisiciones relativas a otros aspectos. En nuestros países llamados desarrollados parece que la igualdad se encuentra conformada bajo el punto de vista que cada individuo admita el ambiente donde vive y donde acata las normas establecidas, especialmente las sociales.

Puede hablarse que las creencias humanas no tienen nada que ver con las igualdades del ser humano, porque no se puede discriminar por sus ideologías sociales, religiosas o políticas y admitir que la convivencia no pueda ser y, sin embargo, surgen las principales diferencias entre determinados grupos de gentes por algunas de estas circunstancias.

La mayor virtud que puede definir a la persona humana es la de escuchar, oír y aprender. Para que esto se cumpla es necesario disponer de una mente tan amplia, tan abierta, tan natural que permita entender que, aunque cada persona ocupa su lugar y su espacio en la comunidad donde reside, cualquiera tiene las mismas virtudes que el resto. Comprender esta situación permite disponer de unos criterios tan amplias que nos permitan ampliar nuestra espacio mental y conseguir incrementar nuestra desarrollo social y se convivencia.

Aún incrementaría el grado de convivencia de nuestros habitantes si además somos capaces de saber escuchar, de esperar a oír las conversaciones de otros y procurar tener la voluntad de querer aprende, de aquellos que saben más que tú.

De lo aquí antedicho, puede parecer que la vida es muy compleja, porque si además añadimos los problemas naturales de la vida social: trabajo, economía, amor, ocio y ciertos vicios, ya parece excesivo que además tengamos nuestras virtudes tan desarrolladas como para tener la capacidad suficiente de almacenar tantas virtudes en una sola cabeza. Pero no nos desestimemos, el cerebro humano tiene bytes suficientes para esto y mucho más, así que es fácil ser normal.

Vamos a separar al ser humano en dos grupos: buenos y malos. Separemos a los malos: ¿para qué los queremos? Nos quedamos con los buenos. ¿Y quiénes son los buenos?: ¿Los más guapos? ¿Los más simpáticos? ¿Los mejor vestidos? ¿Los que tienen estudios? Evidentemente esto no es así.

Los buenos son aquellas personas que tienen la capacidad intelectual de comprender a los demás y darse cuenta que dentro del género humano en sus aspectos sociales y de convivencia eres un número más. Ni mejor, ni peor.

En nuestro país hay vocablos que demuestran el grado de entendimiento entre las personas. A mí siempre me ha hecho mucha gracia el siguiente: Discusión. Por extensión discutir es defender tus propios criterios ante los demás, se supone que aportando ciertos razonamientos. Sin embargo, en las conversaciones públicas, privadas o reuniones esta palabra supone llevar acaloradamente una conversación con otro o con otros, la mayoría de las ocasiones no defendiendo tus propios criterios, sino intentando derribar las posturas de los demás y tomar una postura de convencimiento a nuestro interlocutor, que al final terminan en improperios, insultos y alusiones personales, a veces hasta las últimas consecuencias.

Por todo lo expuesto entendemos que en esta agresiva vida cotidiana, cada vez menos humanizada y más mecanizada, el buen sentido debe ir imponiéndose. Las personas que así lo consigan no serán ni buenas, ni malas, serán personas normales.

Tenemos que conseguir llevar el mensaje de la sensibilidad, del respeto a los demás y a distintas situaciones, en definitiva saber estar y comenzar a humanizar un poco más la sociedad.

Anteriormente publicado en soporte papel en revista PASOS, edición 389.

Autor

Numero de entradas : 10115

Deja tu comentario

Accede para comentar logged in

© 2017 Revista Pasos

Scroll to top