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SERIAL. Operación Husky, la toma de Sicilia. Parte I

La ‘Operación Husky’ dictaminó lo que sería el primer paso de los aliados a la toma de Europa y asestar un golpe certero al fascismo italiano de Mussolini. Tras arrebatar África a los alemanes, Churchill convenció a Roosevelt de invadir Sicilia, denominándola el ‘bajo vientre’ del Eje. La invasión dio comienzo un 9 de julio de 1943, y finalizó con la conquista de la isla el 17 de agosto. 

Diseñando ‘Husky’

J. V. SALINAS

Los servicios de inteligencia alemanes dedujeron que el siguiente paso de los Aliados tras la conquista de Túnez iba a ser desembarcar en Grecia o Córcega. Todo esto, gracias a una gran operación de desinformación filtrada a propósito por parte de la inteligencia británica. El objetivo era Sicilia y la maniobra de distracción señalaban Grecia como primera avanzadilla en la abertura a Europa.

En Casablanca (Marruecos) se desarrolló una Conferencia entre el 14 y el 24 de enero de 1943. En ese período, los mandatarios Aliados, D. Roosevelt y el premier británico, Winston Churchill, conversaron sobre cuál sería el nuevo movimiento ofensivo de los aliados. Churchill incidía en abrir frente en el sur de Italia, concretamente en la isla de Sicilia, denominada el ‘bajo vientre’ y asegurar el paso de Mesina, un estrecho que serviría de puente en la toma del país transalpino.

ROOSEVELT Y CHURCHILL EN LA CONFERENCIA DE CASABLANCA.

Los americanos imploraban su fidelidad a su lema “wait and see” (esperemos a ver), dejando entrever que no quería intervenir en desacuerdo con sus comandantes, ya que, el prestigioso general George C. Marshall, tenía en mente que el objetivo debía de ser Francia para disminuir la presencia de la Wehrmacht y Ernest J. King pedía máxima prioridad a la lucha naval y de invasión contra Japón.

Con el convencimiento total de Roosevelt por parte de Churchill, tanto la idea como la ejecución del plan llevarían el sello inglés, pero por razones de imagen se puso al frente al general Dwight Eisenhower, lo que llevo al jefe del Octavo Ejército Británico, Bernard Law Montgomery, a despreciar esa decisión consentida por parte de su alto mando, el cual califico a Eisenhower de nulo o falto de conocimiento de cómo hacer la guerra.

Tras la tensión del momento por las decisiones tomadas de quien llevaría la iniciativa y que ninguno aceptaba la visión del otro. Montgomery actuó en oficio propio y acorraló en los lavabos del Cuartel General establecido en Casablanca a Walter R. Smith, jefe de la plana mayor de Eisenhower, imponiéndole su punto de vista y garantizándose comandar la ofensiva a la isla italiana.

 

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