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¿Hasta pronto? – Ángel Olmedo Jiménez

 

¿Hasta pronto?

        El Tomelloso C.F. ha descendido a Primera Preferente. Aunque el puesto decimoséptimo no propiciaba esa caída, la pérdida de categoría de Toledo y Conquense (este último al no superar la eliminatoria de permanencia) y las eliminaciones de tres de los cuatros equipos manchegos en los play-offs de ascenso a Segunda B tintan de negro una temporada con más grises que claros.

 

        La temporada del Tomelloso ha sido, si hubiera de resumirse en un solo calificativo, convulsa.

        El arranque del campeonato se vio sacudido por la inclusión en la gestión de una sociedad de “brokers” argentinos (Brokers Fútbol Europeo) que motivó un cambio radical en la filosofía del Club, hasta el punto de convertir las alineaciones del Municipal en más propias de un estadio rioplatense.

        Los resultados, en todo caso, no eran excesivamente desafortunados y el Tomelloso se alineó pronto en un medio de la tabla que parecía que nos llevaría a un final de temporada anodino pero tranquilo.

        Sin embargo, los problemas para asumir las obligaciones de pago con los jugadores y plantel técnico obligó a tener que conceder baja federativa a muchos hombres cruciales en la plantilla. También se destituyó a Marcelino Pérez, y su salida fue (¿es? ) problemática. Se le culpaba de los resultados (como suele ocurrir con el puesto), pero los bailes de declaraciones (reparen en números anteriores y lo mal que envejecen promesas excesivamente optimistas) demuestran que, en la trastienda, debieron de existir otras situaciones no meramente deportivas. Hubo revuelo entre los miembros de la Junta Directiva, dimisiones, salidas… un ambiente poco favorecedor de los intereses blancos.

        Los avezados del lugar conocen la conclusión del anterior tipo de coyunturas, menos efectivos, alguna lesión, tiempo necesario para el ajuste del nuevo entrenador (Luis Sánchez) con los jugadores y puntos que comienzan a escaparse.

        La sangría se tornó en preocupante durante las últimas jornadas, en las que el Tomelloso sacó del baúl la vieja calculadora, incluyendo fórmulas y componendas que vinculaban su destino a lo ocurrido en otras canchas. Mal camino, siempre. Para los amantes de los números, tres puntos en los últimos cinco encuentros, con amenaza, incluso, de no presentarse a alguno de ellos.

        En esa tesitura, en la última jornada, se vivió un duelo fraticida en Socuéllamos, con ambos equipos pendientes de su continuidad en la categoría no solo de su resultado, sino del futuro de las escuadras que militaban en otras categorías y de los eventuales descensos.

         Para ahondar en la épica, los blancos estaban descendidos directamente hasta que, en el minuto 93 de encuentro, se señaló un penalti que lanzó Soria. El balón fue rechazado por el cancerbero local pero su despeje lo aprovechó el tomellosero para empatar la contienda y llevar una alegría irrefrenable a los tomelloseros que poblaban las gradas socuellaminas. Invasión de campo, alegría desbordada… todo a resultas de un futuro que resultó nada halagüeño.

        El equipo juvenil provincial, por si sirve de consuelo, fue campeón. Como es lógico, los avatares del primer equipo hicieron que se recurriera a los chavales del Juvenil, que descendió también en su andadura en la categoría Nacional.

        El futuro, lógicamente, en una Entidad preocupada por múltiples cuestiones (la deuda arrastrada con los organismos públicos, las reclamaciones de determinados proveedores, la indudable afectación de la crisis económica), es complicado y no son pocas las voces que remarcan la necesidad de confiar los años venideros a una escuadra íntegramente local, apartado de dispendios económicos y de alturas de miras que, el entorno manda, parecen más propias de iluminados.

        El pasado, la desaparición del Atlético Tomelloso, los coqueteos con este descenso a Preferente en campañas como las 2009/2010 o la 2004/2005 informan de la dureza del fútbol en categoría nacional.

         En todo caso, y con la memoria de los que ya vamos teniendo un hueco de varias décadas, hay que impulsar la continuidad, para volver a disfrutar de momentos como la victoria en la Copa del Rey ante el Celta de Vigo, como la racha de invictos que se prolongó durante más de una temporada, como los cinco campeonatos de Tercera División, o la ilusión de tantas fases de ascenso a Segunda B en la que el destino, como en aquel mágico enfrentamiento ante el Don Benito, dijo sí.

        Y, por supuesto, también por la memoria de tantos y tantos hombres (Gálvez [¿para cuándo, maldita sea, el campo lucirá su nombre?], Alejandro Carretero, Loren Navarro, Higinio Ponce, Vicente García, Ambrosio Armero, Laureano Olmedo, o la de esa generación de jugadores que hicieron suyo el escudo, los Dani, Navarro, Treviño, Luismi, Lope, Jesús, Emilio… y tantos y otros).

        Y, finalmente, porque el fútbol es un juego, una diversión, un reducto de paz e ilusión para los más jóvenes que, sin lugar a dudas, merecen enfundarse la camiseta de un Club que ha escrito, y nos ha conducido a escribir, bellísimas páginas… Porque, en el fondo, también deseamos sentarnos en esa grada del Municipal a continuar gritando y animando por los colores locales.

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