Estas en: Inicio » Colaboraciones » Halloween – Martín Alsina – Ed.383

Halloween – Martín Alsina – Ed.383

Halloween

MARTÍN ALSINA

HALLOWEEN

Según internet, lo que conocemos como la Noche de Brujas o Halloween se celebraba desde hace muchos años AC por los Celtas, un pueblo guerrero que habitaba zonas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia. Precisamente el 31 de octubre, celebraban el fin de año con el Samhain, esta fiesta representaba el momento del año en el que los antiguos celtas almacenaban provisiones para el invierno y sacrificaban animales. Era la fiesta nocturna para recibir el año nuevo. Fiesta pagana, que se infiltró cuando el emperador Constantino decretó que los habitantes de su imperio se convirtieran al cristianismo. Con la inmigración europea a los Estados Unidos, principalmente la de los irlandeses católicos en 1846, llegó la tradición de Halloween al continente americano y posteriormente a todo el mundo. Cuando se habla de Halloween o Día de las Brujas se piensa en disfraces, maquillaje, fiesta, dulces y niños; pero en realidad la historia cuenta que los ritos que se practicaban durante la noche tenían un carácter purificador y religioso.

Los Celtas procedían originariamente de Asia y formaron el tronco, como miembro del pueblo indogermánico, que se estableció en el occidente de Europa. Para el año 1000 AC se extendieron por las Islas Británicas, norte de Francia, parte de Suiza y norte de Italia. Invadieron España en el siglo IX AC.

El 1° de Samonis, que significa «reunión», y es el equivalente a nuestro 1° de noviembre, los Celtas iniciaban el año. La llegada del cristianismo lo transformó en el día de Todos los Santos (y Todos los Difuntos). Samonis se hizo Samuin o Samain en irlandés antiguo, y Samhain en el moderno. Ese día, además, se celebraba el encuentro amoroso, a orillas de un río, de Morirîganî con Teutatis, el Dios de la Tribu, padre de los hombres y señor del mundo inferior. Ella era la diosa única céltica, en su aspecto de señora del mundo inferior y de la guerra, «la Reina de espectros». Para el folklore, Halloween, recuerda que es, en el hemisferio norte, el comienzo del año oscuro. Los celtas, como otros pueblos antiguos, empezaban los ciclos temporales por la mitad oscura: el día terminaba con la caída del sol y la jornada siguiente tenía su inicio con la oscuridad de la noche, el año nuevo comenzaba en esta fecha con el principio del invierno (boreal). 

El 31 de octubre es una fecha asociada con los muertos, las almas en pena, las brujas y los hechizos. En esta fecha los muertos volvían a estar entre los vivos. Los celtas hacían sacrificios humanos y de animales, en honor al dios Samhain, señor de la muerte. Creían que la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía incierta en la noche antes del Año Nuevo. Por lo tanto la última noche de octubre celebraban Samhain, fecha en la cual se creía que los espíritus de los muertos regresaban a la tierra. Para ahuyentar a los malos espíritus y demonios que los visitaban y sacarlos del poblado, se disfrazaban con las pieles de los animales sacrificados y así poder regresar a la normalidad al día siguiente. Con las cenizas y restos de los sacrificios hacían un rito para conocer el futuro de los siguientes meses.

Hacia el siglo VIII, la Iglesia Cristiana convirtió el día 1 de noviembre en el día de Todos los Santos para rendir homenaje a todos los santos que no tuvieran un día particular de celebración. A lo largo de los años, fiestas cristianas y paganas se fueron combinando, tomando el nombre de «All hallowmas» (la masa de todos los santos, de las personas santas) al Día de Todos los Santos. La noche anterior se conoció como «All Hallows Eve» (Víspera del Día de Todos los Santos). Con el tiempo, su nombre se convirtió en Halloween.

La costumbre de ahuecar y tallar una calabaza para convertirla en un farol llamado Jack-o-lantern tiene su origen en el folklore irlandés del siglo XVIII. Según se cuenta, Jack era un notorio bebedor, jugador y holgazán que pasaba sus días tirado bajo un roble. La leyenda cuenta que  en una ocasión, se le apareció Satanás con intenciones de llevarlo al infierno. Jack lo desafió a trepar al roble y, cuando el diablo estuvo en la copa del árbol, talló una cruz en el tronco para impedirle descender. Entonces Jack hizo un trato con el diablo: le permitiría bajar si nunca más volvía a tentarlo con el juego o la bebida. La historia cuenta que cuando Jack murió no se le permitió la entrada al cielo por sus pecados, pero tampoco pudo entrar en el infierno porque había engañado al diablo. A fin de compensarlo, el diablo le entregó una brasa para iluminar su camino en la helada oscuridad por la que debería vagar hasta el día del Juicio Final. La brasa estaba colocada dentro de una cubeta ahuecada «llamada nabo» para que ardiera como un farol durante mucho tiempo. Los irlandeses solían utilizar nabos para fabricar sus «faroles de Jack», pero cuando los inmigrantes llegaron a Estados Unidos advirtieron que las calabazas eran más abundantes que los nabos. Por ese motivo, surgió la costumbre de tallar calabazas para la noche de Halloween y transformarlas en faroles introduciendo una brasa o una vela en su interior. El farol no tenía como objetivo convocar espíritus malignos sino mantenerlos alejados de las personas y sus hogares.

El hábito de pedir dulces de puerta en puerta se popularizó alrededor de 1930. Según se cree, no se remonta a la cultura Celta sino que deriva de una práctica que surgió en Europa durante el siglo IX, una especie de servicio para las almas. El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, los cristianos primitivos iban de pueblo en pueblo mendigando «pasteles de difuntos», que eran trozos de pan con pasas de uva. Cuantos más pasteles recibieran los mendigos, mayor sería el número de oraciones que rezarían por el alma de los parientes muertos de sus benefactores. En esa época se creía que los muertos permanecían en el limbo durante un período posterior a su fallecimiento y que las oraciones, incluso rezadas por extraños, podían acelerar el ingreso del alma al cielo. La práctica de pedir dulces puerta a puerta se difundió en Estados Unidos como un intento de las autoridades por controlar los desmanes que se producían durante la noche de Halloween, una noche «loca» donde las «travesuras» a veces ocasionaban consecuencias muy desagradables.

En España recién se popularizó el término «Halloween» gracias al éxito que obtuvo la película ‘La noche de Halloween’ dirigida por John Carpenter en 1978. Para los que pensaban que es una moda importada de los Estados Unidos, obvio que se equivocan, la Historia así lo demuestra.

* EDICIÓN 383

Autor

Numero de entradas : 9979

Deja tu comentario

Accede para comentar logged in

© 2017 Revista Pasos

Scroll to top