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Fiestas navideñas – Ángel Bernao Berruguete

Fiestas navideñas

ÁNGEL BERNAO BERRUGUETE
(Escritor)

        Días de alegría, de encuentros, de felicidad, pero también de gastos previstos e imprevistos. ¿Es necesario gastar dinero para ser feliz en estas fiestas? Parece ser que sí, que si no empleamos nuestra economía en regalos, caprichos, adornos y otros aspectos de la vida social no encontramos esa dicha de estar contentos y felices con nosotros mismos ¡Parece increíble, pero es verdad!
        Y es que se presentan unas navidades -incluido Año Nuevo y Día de Reyes- de muchos gastos y más todavía en estos momentos donde los recursos dinerarios personales, y también las familiares, pasan por una fase de crisis económica digna de tener en cuenta. Si a esta situación añadimos aquellas situaciones no previstas, y que en la mayoría de los casos son inevitables, nos encontramos con un agobio aún mayor.
        De todas las maneras con humor y un poco de habilidad es posible disminuir nuestro presupuesto de estos venturosos quince días. Porque hay que reconocer que algunos de estos compromisos se pueden evitar y para ello podemos agudizar nuestro ingenio para poder ir eludiendo alguno.

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        Como ejemplo nos encontramos con los clásicos compromisos de las cenas. ¿Quién no está invitado a alguna cena de Navidad? Que si los amigos, comidas de empresa, los compañeros de trabajo, los antiguos alumnos, las cuadrillas habituales, que si ese amigo que se acuerda después de veinte o más años celebrar en estas fiestas una comida de hermandad de antiguos compañeros de trabajo o de estudios. De esta manera cuando quieres darte cuenta te surgen tres o cuatro celebraciones sin venir a cuento. En estos casos la estrategia a seguir es muy sencilla y existen distintas fórmulas para poder evitarlas -salvo, claro está, en que seas tú el propio interesado o el promotor-. Una de las excusas más creíble es decir que: «me gustaría, pero tengo otra cena esa misma noche», «precisamente ese día estoy de viaje y vendré tarde», «me es imposible, tengo a mi mujer enferma (lo del marido no cuela, y es que, la verdad, da lo mismo que el marido esté enfermo o no)», «operan a un familiar y no podré acudir». De esta forma evitamos por lo menos dos compromisos.
        Otro punto de atención de gastos son los regalos de Navidad. Esto está resuelto con el invento del «amigo invisible» a nivel familiar. Emocionante e intrigante sistema de quedar todos conformes. Un sistema fácil y económico de evitarte regalos, que muchas veces no sabes qué hacer.
        Como medidas y pautas de tipo general podemos indicar que es un buen sistema anticiparte a los acontecimientos y gracias a la informática se puede conseguir eludir algunos de estos compromisos no deseables -aunque por otro lado o en otras circunstancias pudieran ser apetecibles-. Para ello lo mejor es mandar felicitaciones por adelantado a todos -y cuantos más mejor-, incluyendo en la felicitación alguna nota alusiva a tener que viajar o desplazarse para evitar futuros compromisos: «Estaré unos días fuera- sin decir cuáles días son- y no quisiera olvidarme de enviarte esta felicitación» o también «me gustaría despedirme personalmente de ti, pero no podrá ser» -tampoco es necesario aportar alguna explicación el respecto.
        Podemos también anticipar que un buen sistema es evitar tener disponible el móvil o dicho de otra forma inmovilizar el móvil, con las excusas pertinentes y que todo el mundo ya conoce: «me lo dejé en el coche»; «no tenía batería», «no te pude llamar porque estaba sin saldo», «se me perdió», «no sé qué la pasa que no me funciona bien» y más, más y más.
Ni que decir tienen que la fórmula más económica es la de no salir ni a la puerta de la calle, pero nos parece que esta medida no es la más interesante y ya que sales no lleves dinero (para que te inviten, claro) y las excusas de siempre: «pues el caso es que no me echado dinero», «lo siento pero no te puedo invitar, me he dejado la cartera en casa», «cuando voy de paseo no llevo dinero encima».
        ¡Y la calle! Peligro, peligro: «¡Hombre!, ¿cómo estás? ¡hace tiempo que no te veo! Antes de estas fiestas quedamos y nos tomamos unas cañas» (¿será verdad?).
Pero, en definitiva, lo razonable, lo sensato y lo procedente es pasar las fiestas de la mejor manera posible y aportando el mayor sentido del humor, por lo que todas las expresiones, dichos y frases hechas comentadas anteriormente bien podrían sustituirse por las siguientes:
«¡Qué más da!»; «Ancha es Castilla»; «Al final todos calvos»; «De perdidos al río», «Pelillos a la mar», aunque me parece que ya es tener un gran sentido del humor. Le felicitamos.
        ¡Felices fiestas!

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