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A un paso de la nuclearización de La Mancha – Manuel Sánchez Patón

 

A un paso de la nuclearización

de La Mancha

MANUEL SÁNCHEZ PATÓN
(Ecologistas En Acción)

        La estación de ferrocarril de Río Záncara  lleva camino de convertirse en plataforma de carga y descarga de los residuos radiactivos de alta actividad, procedentes de las centrales de Cataluña y tendrán como destino final el ATC de la localidad conquense de Villar de Cañas.

        Es lo que se desprende de un estudio del Ayuntamiento de Villar de Cañas de julio de 2010 y al que se tiene acceso desde su Web municipal, el apartado dedicado a infraestructuras de transporte de acceso al emplazamiento (ATC) indica que las vías de tren más cercanas corresponden a la línea que va de Tarancón a Cuenca, por el norte, y por el sur la que une Alcázar de San Juan con Albacete, siendo esta última a la que pertenece la estación de Záncara.
        La línea de Tarancón, al día de hoy, no es rentable y lo más seguro es que se cierre, al quedar fuera de juego por el AVE Cuenca-Valencia. Por tanto, la opción sur, la de Záncara, es la que más posibilidades tiene para recoger y trasvasar  por carretera los residuos de alta actividad y el combustible gastado de Vandellós II, Ascó I y II (todas en Tarragona) y quizá Cofrentes (Valencia).
        La estación de Río Záncara forma parte de la línea férrea Madrid-Alicante (a unos dieciocho kilómetros de Tomelloso) y es vía de paso de muchos trenes que se dirigen al Levante, aunque también tiene como función la realización de paradas técnicas.
        Los riesgos consustanciales al transporte y manipulación de las barras de combustible gastado de los reactores, unido a elementos endógenos (catástrofe natural y sabotaje terrorista) ya sean en terminales ferroviarias, carretera o en las instalaciones propias y anexas al cementerio nuclear, plantean un dilema cuanto menos inquietante para el futuro de nuestros pueblos. 
        Hay que tener en cuenta que el combustible gastado (uranio y plutonio, principalmente) llega a alcanzar de media los 400 grados centígrados. Necesitará, por tanto, refrigerarse con el agua de pozos o de extracciones directas del propio río. El riesgo de contaminación es real; los percances suceden tarde o temprano, como demuestran escapes o fugas accidentales que, por pequeñas que fueran, han contaminado de radiactividad cursos fluviales en Francia, Alemania, Estados Unidos o Japón, teniendo su origen a menudo en depósitos y almacenes temporales centralizados de desechos nucleares o en centros de investigación.
        Ante este panorama, el Ayuntamiento de Tomelloso debería explicar qué información tiene, detallando los beneficios y perjuicios que puede suponer para la comarca la explotación de la vieja estación para el transporte de unas dos mil quinientas toneladas de residuos atómicos, las implicaciones medioambientales, socio-económicas y para la seguridad de los municipios cercanos.
        Ecologistas en Acción de Ciudad Real exige a los municipios de la comarca su oposición frontal a los planes de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos S.A (Enresa) relacionados con el ATC de Villar de Cañas y que pidan que se desestime su ubicación, al menos hasta que no se resuelva el cierre definitivo del parque nuclear español.
 

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